martes, 20 de septiembre de 2016

El tropezón, y la caída.

Quizás sea el punto final, puede que dependa de mí, puede que de vos. Resultó que mi instinto de vuelta estaba bien, yo volaba libre, sin cadenas, y me la di a pleno contra la primer ventana que me crucé. De hecho, vos parecías ser la ventana, tan sincero, tan transparente y bueno, no digo que no lo seas, pero no lo fuiste conmigo, fuiste el piso, la vereda que está llena de escombros y hay que agarrar otro camino para no caer, convengamos que tengo gran aptitud para las caídas y para los pelotudos, igualitos a vos, así que en vez de con una ventana me la di contra la vereda, de nuevo.
No te culpo por no elegirme, no sos el primero que lo hace, pero estaba cambiando las estrategias, mi forma de actuar, para encontrarme de vuelta con lo mismo, para chocarme otra vez con la misma situación.
Quiero saber qué pasa si te digo que quiero otra cosa, que esto no me gusta, que no lo elegí yo sino vos, y que quiero saber qué otra opción tengo; A fin de cuentas, la patada en el orto la recibí yo, porque "me cuidas" de tu situación de mierda, la "recomendación" fue quedarme al margen. No entiendo si esa "recomendación" era lo que querías que hiciera o sólo lo que debía hacer, si ahí tenía que insistir o no. Puede que yo sea tan cagona como vos, o que en unos días decida que esto es una mierda y que para acumular mierda de última prefiero juntar algo más (y ese algo puede que seas vos).
Se me cayeron 18 lágrimas por vos, sí, 18, no más, no menos, son todas tuyas, pero no sé si las mereces. En realidad ya no sé nada.

miércoles, 7 de septiembre de 2016

Reptiles y aves.

No necesitas ser Sherlock Holmes para saber que me gustas, no es ningún misterio, tampoco necesitas, y tampoco yo, ser algún tipo de oráculo para saber que uno de los dos se va a terminar perdiendo, encontrando al otro, pero perdiendo su propia identidad en el camino, al menos si nos ponemos a caminar juntos; porque vos sos muy de ir pisando con cuidado y mirando todo antes de dar un paso, y yo prefiero ir cantando y mirando el cielo, o corriendo sin mirar nada más, o volando y dejarme llevar por las alas y el viento, alguno de los dos, para ir a la par, va a cambiar. No sé si eso me tienta tanto. Aunque también podríamos adaptarnos, respetando al otro y dejándolo ser, pero la intuición me dice que no. O terminamos heridos (alguno de los dos, al menos) o separados, sin unirnos en esta vida.
Y en realidad, puede que te esté acusando un poco por demás y me dé cualidades que no tengo pero si que aspiro tener: digo que vos calculas y que yo voy liviana, viajando, haciendo lo quiero; de mi parte quizás no sea tan así, siempre espero a que alguien tire la piedra primero, después sigo jugando, hasta quizás termine jugando sola, pero no empiezo yo (y tampoco termino).
No estoy siquiera segura si va a ser, que lo quiero probar es un hecho. Pero también es un hecho que mi amor propio siempre termina ganando los partidos y las restricciones me obligan a arrastrar los pies y termino sin ganas, abandonando sin decirlo, sacando bandera blanca para no ser yo la responsable directa, a fin de cuentas, yo no hice nada.
Quizás esté volando por demás. Todavía no arrancó el cuento, ni siquiera está puesta la H de "Había una vez" y yo ya le puse los dragones, el cansancio, el aburrimiento, y el final no tan utópico en el que vos y yo quedamos como dos entes separados, como la bruja y el astronauta de "des-conexión sideral".
Puede que siga siendo tiempo de esperar, de todos modos, por más que no me parezca una idea maravillosa es lo que voy a hacer.

lunes, 18 de julio de 2016

Príncipes que llegan, o tal vez no.

¿Serás el que rompa mis esquemas? Otra vez atribuyo propiedades a otro ser, puede que porque no me quiera hacer responsable. ¿Esta vez serás el que haga crack en todo lo que tengo fijado? ¿O serás, de nuevo, otro que me confirme lo que ya tengo afirmado? Quizás sea también crucial el papel que juegue yo, que te de las armas para desestabilizar mis escudos y defensas y que deje en el camino migas de pan para que sepas cómo llegar, cómo llegar de la manera que me desestabilices para caerme rendida, no a tus pies, sino a los pies de mis ideales, para que destruyas mi torre de argumentos en contra de tantas cosas y arranquemos a la par a construir unos nuevos. Anda a saber si sos, si te dejo. ¿Estoy de vuelta pensando en que el príncipe de Disney puede llegar? No estoy segura. Serán las ganas de querer, de querer, también, que me quieran. Serán las ganas de pensar en algo más que estudiar, o las ganas de ver todo, experimentar siempre un poco más. ¿Y vos querrás tomar ese papel? ¿Tendrás los títulos suficientes para ser el príncipe? Aunque, no se lo digas a nadie, pero prefiero a los campesinos, saben luchar mejor y están menos estereotipados, quizás, qué se yo. Puede que te dé las armas, puede que ya esté dejando las mías si ya me estoy planteando esto. Puede que no. Que escriba para arrepentirme, para leerlo en unas semanas y contestar a todo con un no rotundo, con un meneo de cabeza y dejar un suspiro y un "ilusa", otra vez. Tal vez, la mejor solución a todo es esperar, y claro que es la que voy a efectuar, pero las dudas siempre son buenas dejarlas, para ver en qué momento se empieza a divisar el derretimiento del hielo, aunque tal vez sea esa la ilusión porque resulta que hay un iceberg que no se va a romper nunca, o era una parte chica que flotaba sin nada atrás, como de carnada, solamente para generar una duda pero dejando intactos todos los cimientos de mi montaña de hielo. Anda a saber, (y a mí) anda a esperar.

martes, 5 de enero de 2016

Medias naranjas son las de los pies.

Hay veces, muchas veces, que me dan ganas de abrazar a la gente, a esos desesperados que van por la vida gritando que les falta una mitad, que la están buscando, como si fuese posible andar de a mitades, como si fuese posible que estuviesen vivos con medio corazón, un pulmón, un riñón, medio cerebro, tuertos, 16 dientes, etc. Los quiero abrazar y decirles ¡estás entero! ¡deja de buscar en otro lo que está en vos!. Hay veces también me debería abrazar a mí misma y decirme eso.
Juro que los he visto, andar llorando, insultando al destino, a los días, a todo lo que se les está cruzando en el camino porque están solos, incompletos, porque les falta el alguien que los llene, que los complete. Les he visto la envidia en los ojos cuando se enteran de otras personas que están acompañadas. Los vi también preguntándose qué es lo que están haciendo mal, en qué están fallando.
Me gustaría poder tirar la primer piedra y decir que estoy totalmente libre de ese pecado, pero yo también he caído, y supongo que seguiré cayendo, en ese cliché de que me falta algo, de que tengo ganas de estar completa, de que no soy suficiente en el momento para mí misma.
Sin embargo acá estoy, dándome el lujo de sentir lástima por todo eso. No es que haya llegado al Nirvana ni mucho menos, pero supongo que llegué a algún claro, a una pausa en mi mente, a una pausa hormonal. Me di cuenta que afuera no hay nada que no tenga ya adentro, que otro no me va a completar, ni siquiera complementar, que otro es otro, y que es más parecido mi omóplato y mi amígdala que los corazones de dos personas diferentes. La armonía está en mí. Adentro. Soy un sistema. Somos sistemas, ya completos, ya definidos, ya enteros. Y si lo que quiero es a alguien más, primero tengo que estar consciente de que yo ya soy, de que lo que tengo para dar está en mi, y que no necesito tomar de un otro para existir.
No por eso voy a negar que quiero que llegue ese alguien que rompa esquemas, me acompañe a pintar los días y a llenar grabaciones con risas, de esas de las que son verídicas. Pero quiero que llegue, no lo busco, no lo ansío, sé que puedo vivir y tener eso que es la felicidad, esos momentos, que puedo experimentar, sentir, todo, completamente, no es que ahora estoy riendo a medias, porque me falta esa mitad, no es que esté pensando a medias porque esa persona no está, no. Ya estoy completa, ya estoy viviendo, ya estoy teniendo mis ratos de felicidad y también por qué no los de tristeza. Ya soy. Y no quiero menos. Así como tampoco tengo menos.
A vos, que probablemente sea yo dentro de un tiempo, cuando me re-lea, no me falles, no des menos de lo que esperas, no esperes menos de lo que das. Ya sos un ser, ya hay armonía en cada acción, en cada sentir, ya está equilibrado tu universo, ya estás en el agua, como ser completo, ya podes nadar y flotar. Compañías nuevas no se van a llevar tu corazón, puede que dejen recuerdos, llantos, y otras cosas, pero no te van a des-membrar. Y todo lo que dejen no es por vos, es por ellos. Lo mismo vas a hacer vos. Todo lo que hagas lo haces por vos, o eso espero. No vivas por el otro, ni en el otro. Viví por vos, llora, reí, abraza, ama, canta, todo, por vos, para vos. Sin herir a propósito, respetando, creyendo, con lo que te sientas mejor, haciendo todo lo que harías tus últimos días de vida, como una persona completa, entera.

martes, 24 de noviembre de 2015

Cruzar.

Un día cualquiera quizás te pueda pasar. Cuando menos los esperes, cuanto menos lo esperes, cuando no creas que deba suceder, tendrás, deberás. También puede que lo presientas, que en la cuadra anterior veas venir la tormenta, veas los indicios que te lleven a esa decisión. Puede que vayas con alguien más y ni cuenta te des del caos que se desatará, o que estés realmente consciente. También puede que seas propio propulsor de tal aberración. Hasta quizás puede que no veas tan aberrante la situación, y hasta que lo tomes como algo normal. Pero no.
Eso que te pase te va a cambiar, te está cambiando, todo se está configurando para que eso pase, para que tal situación sea ineludible, no haya forma de sortearla, todo el destino, todas las energías del universo se canalizan para tal suceso, para tal acción, para cual emoción.
Y mientras tanto vivís. Para llegar, para sentirlo, para vivirlo, para eso.

viernes, 10 de octubre de 2014

Bunshibungatocochi

Mi vida es una montaña rusa, y menos mal, sino sería muy estresante o muy aburrida. Pero me pierdo, me mareo, me da miedo, vértigo y cuando creo que va a terminar la vuelta, que ya me puedo bajar toma envión y sigue y me vuelvo a perder, me vuelvo a confundir.
Es extraño que haya veces en las que tenga las cosas tan claras, definidas y esquematizadas y otras no pueda ni siquiera estar segura de cuánto es 2+2 ni si realmente quiero hacer esa cuenta. cosas chiquitas que se desacomodan, que empiezan de a poco y después me terminan soltando una avalancha, me sueltan sin freno en el pico que creo más alto de la montaña rusa. Algunas veces es la suma de estas cosas que escapan de mi normalidad las que me hacen confundir, otras veces son individuales. Un "te quiero", un "estuve pensando en vos", un "te extraño", o un "el martes hay entrega y hay que hacer un manual de marca completo y hoy es domingo"; cosas que me sacan de mi eje, de mi normalidad, de mi costumbre, y no sé cómo actuar.
Que si te digo "te quiero" te miento, porque en realidad me quiero a mí y como me haces sentir vos, si te digo que no pienso en vos también te miento, si te escribo me siento débil, si me seguís buscando creo que voy a caer y hacer lo que quieras, voy a proyectar mi cariño en vos. 
Quizás sea hora que vuelva a llorar, quizás sea hora que conozca lo que dicen "amor" (proyección del amor propio en otra persona), quizás, quizás, quizás.
¿Mañana es una prueba de fuego? vos con tus amigos, yo con mis amigas, en la misma previa, en el mismo lugar...
Y por otro lado están ellos, aparte de vos, ellos dos que aparecen y desaparecen, tiran los dados y abandonan la partida, avanzan un casillero y les cambio el tablero. Desestabilizadores, picos intermitentes, giros inesperados. Montaña rusa.

domingo, 11 de mayo de 2014

Be

¿Qué pretendo ser de todo lo que no soy? Hay tanto para elegir que me quedo boquiabierta sin tomar ninguna decisión, esperando que las cosas caigan por la gravedad, que las oportunidades lluevan y no me tenga que esforzar en nada, quiero ser todo y no soy nada, ni hago nada para ser más de lo que no soy. 
Me pierdo en sentimentalismos que no creo, en mentiras que no terminan más y en verdades que dejo ocultas en mi inconsciencia y sólo salen a relucir en las madrugadas de borracheras o en las horas cannabicas. ¿Qué podría dar de lo que no doy? ¿Con qué podría quedarme de lo que tengo? 
Hay ratos en los que quiero silenciar el mundo, sólo quedarme con el movimiento de los árboles y el piar de los pájaros, quiero que sea eterno el silencio y la calma, y que hasta mi mente se calle. En cambio, en otro momentos quiero el huracán que le precede a toda calma, quiero que el mar sea violento, que caigan rayos, que suene la música a todo volumen, que no se escuchen aves porque están escondidas.