Quizás sea el punto final, puede que dependa de mí, puede que de vos. Resultó que mi instinto de vuelta estaba bien, yo volaba libre, sin cadenas, y me la di a pleno contra la primer ventana que me crucé. De hecho, vos parecías ser la ventana, tan sincero, tan transparente y bueno, no digo que no lo seas, pero no lo fuiste conmigo, fuiste el piso, la vereda que está llena de escombros y hay que agarrar otro camino para no caer, convengamos que tengo gran aptitud para las caídas y para los pelotudos, igualitos a vos, así que en vez de con una ventana me la di contra la vereda, de nuevo.
No te culpo por no elegirme, no sos el primero que lo hace, pero estaba cambiando las estrategias, mi forma de actuar, para encontrarme de vuelta con lo mismo, para chocarme otra vez con la misma situación.
Quiero saber qué pasa si te digo que quiero otra cosa, que esto no me gusta, que no lo elegí yo sino vos, y que quiero saber qué otra opción tengo; A fin de cuentas, la patada en el orto la recibí yo, porque "me cuidas" de tu situación de mierda, la "recomendación" fue quedarme al margen. No entiendo si esa "recomendación" era lo que querías que hiciera o sólo lo que debía hacer, si ahí tenía que insistir o no. Puede que yo sea tan cagona como vos, o que en unos días decida que esto es una mierda y que para acumular mierda de última prefiero juntar algo más (y ese algo puede que seas vos).
Se me cayeron 18 lágrimas por vos, sí, 18, no más, no menos, son todas tuyas, pero no sé si las mereces. En realidad ya no sé nada.
No hay comentarios:
Publicar un comentario