lunes, 2 de diciembre de 2013

BOOM

Las bombas explotaron una a una, nadie cortó las cables, y ninguna fue tan grave.
Primero el aniversario de los 3 años, no fue tan doloroso, y hasta llego a parecerme gracioso. 
Después, el día siguiente, explotó la bomba de la edad, los 18. Quizás me dolió un poco que mi viejo no me salude, que me ignore, que sea ya la segunda vez que estando vivo no está conmigo. Pero lo pude aceptar, pude pasarla bien con otras cosas, con mis amigas, con los regalos que me dieron, con la comida, con mi vieja, mi hermana, mi abuela, con el resto que trataba de armonizar la ruptura.
Y, por último, explotó la bomba del egreso, esa bomba que venia pidiendo explotar desde principio de año, todas las ansias, todos los nervios, todas las expectativas, lo que podía pasar y lo que no; todo eso terminó. Una noche. La pasé muy bien. Bailé, grité, reí, no lloré, comí, puteé, todo hubo más de lo que esperaba en muchos aspectos y menos en algunos otros, esperaba ver a ciertas personas que no vi, y no ver a otros que sí. Más allá de todo, lo disfrute mucho, como cualquiera, como ninguno. 

domingo, 24 de noviembre de 2013

Simba.

Quizás debería aclarar que no creo en muchas cosas:

  • El amor.
  • La monogamia.
  • Que las nuevas tecnologías permitan comunicarse.
  • En las personas que se me asemejan.
  • En ninguna religión.
  • En mi pasado.
  • En la eternidad.
  • En lo momentáneo.
  • En las palabras.
  • En los hechos.
  • En ellos.
Me hirieron, pero mucho menos de lo que digo, y las marcas más dolorosas no las miro, ni las digo, a penas si las recuerdo. Siempre elijo los recuerdos menos tristes para llorar, reprochar y recordar, del resto me río. 
Mi dignidad quedó hace un tiempo en algún tacho de basura, o en algún rostro sin historia; de a poco me estoy construyendo otra, en conjunto me hago un escudo. Busco no caer en el pozo que ya me hundí y para eso estoy tratando de taparlo, hay veces que me veo tentada a tirarme, otras me siento mil metros por encima. Estoy en la cornisa entre lo que fui, lo que soy y lo que pretendo ser.


Bases y condiciones.

Firma y aclaración, para asegurar que uno es uno y no otro, que se admite y no es mentira; nombre, apellido y foto, marcar celular: para que no sea una farsa.
Y en realidad, tu nombre no debería identificarte, ni la etiqueta momentánea. Creo que es la historia la que te define.
Así que, ¿Qué importa mi nombre? ¿Qué importa si alguna vez te vi o no? Lo que importa es lo que tenga para contar, o lo que no; lo que interese leer, o lo que desinterese.
En 5 días cumplo 18 años. En 4 días se cumplen 3 años de una tarde que me marca, es estúpida, pero fue importante para mí. 
No pretendo contar lo que haya vivido, o no es la intención hoy. Si prefiero contar(me) lo que esté viviendo en el día; porque así mantengo el recuerdo, y aprendo.