domingo, 24 de noviembre de 2013

Simba.

Quizás debería aclarar que no creo en muchas cosas:

  • El amor.
  • La monogamia.
  • Que las nuevas tecnologías permitan comunicarse.
  • En las personas que se me asemejan.
  • En ninguna religión.
  • En mi pasado.
  • En la eternidad.
  • En lo momentáneo.
  • En las palabras.
  • En los hechos.
  • En ellos.
Me hirieron, pero mucho menos de lo que digo, y las marcas más dolorosas no las miro, ni las digo, a penas si las recuerdo. Siempre elijo los recuerdos menos tristes para llorar, reprochar y recordar, del resto me río. 
Mi dignidad quedó hace un tiempo en algún tacho de basura, o en algún rostro sin historia; de a poco me estoy construyendo otra, en conjunto me hago un escudo. Busco no caer en el pozo que ya me hundí y para eso estoy tratando de taparlo, hay veces que me veo tentada a tirarme, otras me siento mil metros por encima. Estoy en la cornisa entre lo que fui, lo que soy y lo que pretendo ser.


Bases y condiciones.

Firma y aclaración, para asegurar que uno es uno y no otro, que se admite y no es mentira; nombre, apellido y foto, marcar celular: para que no sea una farsa.
Y en realidad, tu nombre no debería identificarte, ni la etiqueta momentánea. Creo que es la historia la que te define.
Así que, ¿Qué importa mi nombre? ¿Qué importa si alguna vez te vi o no? Lo que importa es lo que tenga para contar, o lo que no; lo que interese leer, o lo que desinterese.
En 5 días cumplo 18 años. En 4 días se cumplen 3 años de una tarde que me marca, es estúpida, pero fue importante para mí. 
No pretendo contar lo que haya vivido, o no es la intención hoy. Si prefiero contar(me) lo que esté viviendo en el día; porque así mantengo el recuerdo, y aprendo.